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Anécdotas
Actuar con
buen criterio
El 14 de octubre de 1998, en un vuelo trasatlántico de la línea
aérea British Airways tuvo lugar el siguiente suceso. A una señora
la sentaron en el avión al lado de un hombre de raza negra. La
mujer pidió a la azafata que la cambiara de sitio, porque “no
podía sentarse al lado de una persona tan desagradable”.
La azafata argumentó que el vuelo estaba muy lleno, pero que
iría a ver si acaso podría encontrar algún lugar
libre en primera clase. Todos los pasajeros observaban la escena con
disgusto, no solo por la situación en sí, sino por el
hecho de que además se le ofreciera un sitio a esa mujer en primera
clase.
Minutos más tarde regresó la azafata y le informó
a la señora: "Discúlpeme señora, efectivamente
todo el vuelo está lleno, pero afortunadamente encontré
un lugar vacío en primera clase. Para hacer este cambio tuve
que pedir autorización al capitán, que me indicó
que no se podía obligar a nadie a viajar al lado de una persona
tan desagradable."
La señora, con cara de triunfo, intentó salir de su asiento,
pero la azafata en ese momento se volvió hacia el hombre de raza
negra y le dijo: "¿Señor, sería usted tan
amable de acompañarme a su nuevo asiento?". Todos los pasajeros
aplaudieron la acción de la azafata. Ese año, la azafata
y el capitán fueron premiados por esa actuación.
Nunca es tarde para recomenzar
Cuando Fred Astaire hizo su primera prueba cinematográfica, en
1933, el informe del director de pruebas de la Metro decía: "Incapaz
de actuar, calvo, sólo sirve para un poco para bailar";
Astaire conservó aquel informe y lo tenía enmarcado sobre
la chimenea de su casa en Beverly Hills.
Por su parte, Albert Einstein no habló hasta los cuatro años
y no aprendió a leer hasta los siete; su maestro lo describía
como "mentalmente lento y siempre abstraído en estúpidas
ensoñaciones"; lo expulsaron del colegio y le negaron el
ingreso en la escuela Politécnica de Zurich.
Wiston Churchill no aprobó el sexto grado, no llegó a
ser Primer Ministro hasta los 62 años, tras toda una vida de
reveses, y sus mayores logros los consiguió cuando ya había
cumplido los 75.
Richard Bach, antes de poder publicar su libro Juan Salvador Gaviota,
vio cómo el manuscrito era rechazado por dieciocho editoriales;
tras ser publicado, vendió en cinco años más de
siete millones de ejemplares.
Cambiar el mundo
Cuando era joven y mi imaginación no tenía límites,
soñaba con cambiar el mundo. Según fui haciéndome
mayor, pensé que no había modo de cambiar el mundo, así
que me propuse un objetivo más modesto e intenté cambiar
solo mi país. Pero con el tiempo me pareció también
imposible.
Cuando llegué a la vejez, me conformé con intentar cambiar
a mi familia, a los más cercanos a mí. Pero tampoco conseguí
casi nada. Ahora, en mi lecho de muerte, de repente he comprendido una
cosa: Si hubiera empezado por intentar cambiarme a mí mismo,
tal vez mi familia habría seguido mi ejemplo y habría
cambiado, y con su inspiración y aliento quizá habría
sido capaz de cambiar mi país y -quien sabe- tal vez incluso
hubiera podido cambiar el mundo. (Encontrada en la lápida de
un obispo anglicano en la Abadía de Westminster).
si
Dios contigo ¿ Quién contra ti ?
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